Mòbil-U o el centro de arte como plataforma publicitaria

Tengo que reconocer que, antes de visitar Mòbil-U. Connectivitat, societat, creativitat, ya me había hecho una idea de lo que iba a ver en las salas del Arts Santa Mònica. La desconcertante trayectoria del centro barcelonés, el perfil de Caroline Ragot –la curadora de la exposición– e, incluso, la manifiesta ñoñería del logotipo de la muestra me hacían suponer que me encontraría con un proyecto más bien plano e insustancial.

Una vez en Arts Santa Mònica, pude constatar que mis prejuicios no carecían de fundamento. Mòbil-U no es otra cosa que un ejercicio de exaltación publicitaria de las tecnologías móviles. Estructurada a partir del supuesto seguimiento de las actividades de tres personajes –una adolescente, un publicista y un invidente– a lo largo del día, la exposición es una sucesión de aplicaciones interactivas y paneles informativos que pretenden convencernos de las bondades de los smartphones, las apps y, en general, de las tecnologías móviles.

El mundo feliz de Mòbil-U está formado por adolescentes despreocupados que se intercambian crípticos mensajes y se relacionan con sus colegas mediante el WhatsApp y las redes sociales, por discapacitados dichosos que encuentran en los dispositivos técnicos una extensión natural de sus órganos, por profesionales productivos que aumentan su eficiencia gracias al cloud-computing y, en fin, por consumidores satisfechos que se entretienen jugando todo el día a los Angry Birds o consultando la prensa de siempre mediante su iPad. En este mundo feliz, de marcado carácter tecnocentrista, la iniciativa empresarial se convierte en el motor de una realidad marcada por el progreso irreversible, en la que las contradicciones y las fisuras sociales tienden a disolverse.

Es un mundo en el que, como la exposición nos muestra, también cabe cierta disensión, siempre y cuando esta cobre la forma de un espectáculo lejano y abstracto, que no modifique para nada el orden vigente.

En cambio, Mòbil-U pasa por alto los aspectos menos cómodos y más controvertidos de la generalización de las tecnologías móviles. No explica, por ejemplo, que la apropiación de un recurso natural, como lo son las ondas electromagnéticas, se ha convertido en un negocio multimillonario para grandes grupos empresariales. Tampoco nos alerta sobre las consecuencias que la extensión de las redes de comunicación está teniendo sobre la privacidad de las personas ni hace referencia a los abusos cometidos por diversas compañías en el manejo de información privada. Por supuesto, nada nos dice acerca de la utilización de la telefonía móvil como instrumento de vigilancia y control al servicio de corporaciones y Estados. En la utopía de Mòbil-U, la cara más áspera de las tecnologías de la información simplemente es obviada.

Quizá el único momento en que Móbil-U me sorprendió fue en su sala final, donde se pretende ofrecer una reflexión sobre el futuro de la telefonía móvil. En dicho espacio, aparece un texto que hace referencia a Chris Anderson quien, en un célebre artículo publicado en Wired, pronosticaba una nueva época en Internet marcada por el ocaso de la web y el predominio de las apps. El texto llevaba el significativo título de la “La web ha muerto. Viva Internet”.

Que Mòbil-U concluya su exposición reivindicando el artículo de Anderson tiene miga. Sobre todo, cuando muchos expertos, entre los que se encuentra Jakob Nielsen, afirman que, en el futuro, será la web –y no las apps– el medio más eficaz para acceder a Internet desde los dispositivos móviles. Justo lo contrario de lo que afirma el editor jefe de Wired. Las razones por las que es previsible el predominio de la web son diversas y solo mencionaré brevemente dos: por un lado, se encuentran los costes y dificultades que supone la realización de apps para una diversidad de plataformas distintas, como lo son Android, iOS y Windows Phone. Por otro, está el desarrollo del HTML5, que permite que los sitios web puedan ofrecer experiencias de usuario similares a las de las apps.

En realidad, la reivindicación del texto Chris Anderson esta más motivada por razones ideológicas que por cuestiones puramente técnicas. Responde más a un deseo que, probablemente, a una realidad. Y aquí es donde se pone de manifiesto el aspecto más perverso de la exposición de Arts Santa Mònica. En realidad, Mòbil-U representa un capítulo más del esfuerzo emprendido por algunas corporaciones por promover un Internet cerrado y privativo capaz de oponerse a la apertura y la universalidad de la web.

En efecto, Tim Berners-Lee concibió la World Wide Web, como un sistema abierto, en el que la información pudiese distribuirse y compartirse universalmente. Precisamente, una de la grandes virtudes de la web, con su vasto entramado de hiperenlaces, es su capacidad para favorecer la colaboración y el acceso al conocimiento mediante unos estándares libres y compartidos. Está claro que el carácter público y abierto de la web representa un incordio para determinadas corporaciones, que desconfían de su imprevisibilidad y que tienen dificultades para crear proyectos empresariales alrededor suyo.

La exaltación de las apps tiene mucho que ver con la voluntad de vallar Internet. Está relacionada con el interés por crear entornos cerrados y de pago, en los que las empresas puedan mantener cautivos a sus consumidores. Como el propio Chris Anderson reconoce sin pudor, las apps ofrecen la posibilidad de consolidar una Internet privativa, cerrada y comercial frente a la alternativa pública, abierta y ciudadana que la web representa.

Con U-Móbil, el Arts Santa Mònica se convierte en un aparador para promover la Internet de las empresas frente a la Internet de los ciudadanos. Llegados a este punto, cabría preguntarnos: ¿son los centros de arte públicos los sitios más adecuados para presentar este tipo de propuestas? ¿No deberían privilegiar la educación, la reflexión crítica y el debate, antes de convertirse en el vehículo de campañas de marketing corporativo? Llevamos años escuchando discursos que defienden una menor intervención de las instituciones públicas en los asuntos culturales. También llevamos mucho tiempo oyendo voces que sostienen que la cultura solo merece promoverse si es capaz de ofrecer una rentabilidad económica. En este sentido, la exposición de Arts Santa Mònica aparece como un magnífico ejemplo de esta nueva orientación de la cultura sometida al interés privado. Quizá U-Mòbil resulte emblemática en la medida en que representa una avanzadilla de los proyectos culturales que nos esperan: unos proyectos subordinados a finalidades comerciales, en los que la capacidad de generar la reflexión crítica y el debate público termina siendo escamoteada a los ciudadanos.

Acerca de Eduardo Pérez Soler

Reparto mi tiempo entre la curaduría, la crítica de arte y la edición de publicaciones multimedia. He publicado numerosos artículos y reseñas de arte en revistas como Lápiz, Artes de México y a*desk, entre otras. También he curado diversas exposiciones, entre las que se pueden citar Sublime artificial (La Capella, Barcelona, 2002), Imatges subtitulades (Fundació Espais, Girona, 2003) y Processos Oberts (Terrassa, 2007). Formé parte del equipo de dirección de 22a, uno de los más importantes espacios expositivos independientes de la Barcelona del cambio de siglo. Tras trabajar varios años como editor en un gran grupo editorial español, ahora me he embarcado en la creación de Books and Chips, una empresa centrada en la concepción y desarrollo de tecnologías sociales para la educación y la cultura.
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6 respuestas a Mòbil-U o el centro de arte como plataforma publicitaria

  1. Alberto Fregenal dijo:

    Es un placer poder leer textos tan bien articulados. Iré a ver Mòbil-U con el bagaje de tus comentarios. Muchas gracias, Eduardo.

  2. @Txusks dijo:

    ¡Genial la crítica!
    La verdad es que tenía muchas ganas de ir a ver esta expo (supongo que irremediablemente influenciada por un curso sobre comisariado en nuevos medios), pero después de leer tu voraz crítica voy a ir con otros ojos.
    Me ha encantado el link al perfil profesional de Caroline Ragot, la verdad es que estoy también un poco disgustada por esta dudosa “deontología” que parecen practicar últimamente las instituciones barcelonesas. En este sentido tengo una crítica de “¿estáis listos para la televisión?” del MACBA que creo puede encajar con tu línea de pensamiento: http://historiasdearte.blogspot.com/2011/02/estais-listos-para-la-television.html
    Felicidades por el blog, has ganado a una seguidora :)
    Un abrazo

    • Alberto, @Txusks: Muchas gracias por vuestros comentarios. La verdad es que estoy algo sorprendido por la respuesta que ha tenido esta entrada. Vosotros habéis dejado vuestros comentarios en el blog, pero muchas otras personas me han escrito a mi correo personal para decirme que suscribían el contenido del artículo. Me he estado preguntando por qué este texto ha podido conectar con la gente. Supongo que es porque, de alguna manera, expresa el sentimiento de alarma que nos provoca el constatar hasta qué grado la gestión de lo público ha quedado supeditada a intereses privados. Pasa en la cultura –y la exposición de Ars Santa Mònica es un buen ejemplo de ello–, pero pasa también en ámbitos como la ciencia, la economía o la política.

  3. Pingback: Mòbil-U. exponiendo apps « Mobile ART

  4. BRNT dijo:

    Mil gracias, muy interesante. Yo también tengo ganas de ir a ver la expo y agradezco leer estas reflexiones antes. Todo un placer, de veras.

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